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Castillo de Olite. Historia de un Naufragio

mxstil_del_barco_tras_el_hundimiento-jpg_101122684El hundimiento del “Castillo de Olite” en la boca del puerto de Cartagena, a las 11 de la mañana del 7 de marzo de 1939, constituye la mayor catástrofe naval de la Guerra Civil Española: 1.500 muertos.

El  “Castillo de Olite” era, en realidad, el mercante ruso Postishev, capturado en 1938 en aguas del Estrecho de Gibraltar. Construido en 1921, su velocidad a duras penas alcanzaba los 10 nudos. A bordo, dos batallones del Ejército Nacional compuestos en su mayoría por gallegos, en total, 2.200 hombres.
Salió de Castellón con el aparato de radio estropeado. Navegó incomunicado rumbo a Cartagena, donde se libraba una sublevación que acabaría fracasando. Salió el último y debido a su lento navegar, se quedó descolgado de todos e incomunicado. Cuando se hallaba entre los malecones del muelle de Cartagena, un disparo de cañón efectuado desde la batería de La Curra, le hizo ver que la ciudad continuaba en poder de la República. El buque viró e intentó huir pero fue alcanzado justo en el puente, causando una gran explosión que lo quebró y, en poco tiempo, provocó su hundimiento.
Los supervivientes fueron trasladados a Fuente Álamo donde permanecieron cautivos en la Iglesia parroquial hasta final de la guerra.
Nuestros mayores, con toda seguridad, recordarán a aquel grupo de náufragos que estuvo recluido en la Iglesia San Agustín y su posterior visita, 25 años después, a nuestra localidad, en la que nuestra Villa volvió a demostrar su humanidad y nobleza.
Para testimoniar la generosa y noble conducta de todos nuestros vecinos nos remitiremos a los documentos aportados por D. Ricardo Ortega, el primer Cronista Oficial de la Villa, en su obra “Fuente Álamo de Murcia: MUY NOBLE Y MUY LEAL”:
“COMPARECENCIA. En la Villa de Fuente Álamo de Murcia, siendo las doce horas del día dieciséis de junio de mil novecientos sesenta y cinco, ante el señor Alcalde Presidente don Juan Sánchez Vicioso, comparece don Ricardo Ortega Merino, de setenta y cuatro años fue testigo de los siguientes hechos:
1º Llegada de los supervivientes a ésta, en un lastimoso estado de desnudez, algunos de ellos envueltos sólo en una manta y descalzos.
2º Inmediata reacción del vecindario para vestirlos, recogiéndose ropas y calzado, de lo que sobraron aún bastantes prendas.
3º Formación de listas de donativos para atenderlos, en las que figuraron todos estos habitantes.
4º Recorrido de las jóvenes por pueblo y campo, recogiendo pan y otros alimentos para dar merienda a los prisioneros cuando se les sacaba a tomar el sol.
5º Entrega por un niño, de unos nueve años, de la merienda que había recibido en casa, a uno de aquellos detenidos, a través de un pequeño ventanillo, entonces existente en las paredes de la Iglesia.
6º Constante estado de cristiana ansiedad del vecindario, todo a favor de aquellos detenidos, hasta el punto de olvidar sus penurias; dando parte de lo poco que entonces poseían para aliviar las necesidades de los recluidos en la Iglesia”.
Galeria de fotos, visita ren marzo de descendientes de varios supervivientes.