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Otras Entidades / Cuadrilla / Historia |
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ALGO DE HISTORIA
Sin la presencia de las cuadrillas no se puede entender la historia de la vida musical, ni tampoco social, de los últimos siglos en amplias zonas del Sureste español. La Cuadrilla de Fuente Álamo de Murcia sigue la misma tradición que el resto de las cuadrillas, si bien con algunas singularidades.
Aunque los músicos populares tradicionales siempre han existido, por ser necesarios para amenizar los bailes y otros festejos, como tales cuadrillas, estas agrupaciones hay que verlas a la luz de la proliferación de Cofradías y Hermandades religiosas que existió en el mundo católico al menos desde el siglo XVI. En España, y sobre todo en el sur, el fervor de la religiosidad popular, y en particular el culto al Purgatorio y a las Ánimas, se impulsó con fuerza desde entonces, teniendo su momento álgido en el siglo XVIII (Luna, 1992). Este empuje vino de la mano de los frailes carmelitas y franciscanos, que favorecieron la creación de las Cofradías de las Ánimas Benditas, a las que, bajo la advocación de la Virgen del Carmen, se vincularon las Cuadrillas de Ánimas (también conocidas como de Animeros).
Por otro lado, fueron los frailes dominicos quienes influyeron en la creación del otro tipo de Hermandades también muy populares en la zona: las de la Virgen del Rosario de la Aurora, a las que se asocian los grupos musicales conocidos como Auroros (Luna, 1989). Estos grupos auroros mantienen sus ritos propios, independientes y diferentes de los que desarrollan las cuadrillas de Animeros, el más característico de los cuales es la interpretación de cantos antifonales (del tipo llamada / respuesta) a coro, que se realizan generalmente al alba, y que tienen como únicos instrumentos una campana y la voz de los hermanos cantores.
Las cuadrillas de Ánimas se encargaban de realizar los rituales requeridos por la Cofradía; en general eran actuaciones para la obtención de fondos con los que mantener a las propias cofradías y para cumplir con sus misiones asistenciales y de culto, tales como misas y oraciones para sacar a las ánimas del Purgatorio (en especial de los hermanos fallecidos y sus familiares); reparación de templos y locales religiosos; auxilio a los cofrades necesitados; compra de materiales o instrumentos; etc. Para ello se pedían limosnas en recorridos por las poblaciones y sus campos, se organizaban subastas de productos donados, se vendían estampas de imágenes, o se realizaban bailes pujados, en los que había que pagar para poder bailar.
Las noticias que nos han llegado acerca de la cuadrilla de Fuente Álamo apenas superan los recuerdos de las personas de más edad, ya que se perdió mucha documentación durante la Guerra Civil, y además, no era normal reflejar en documentos lo que era absolutamente cotidiano y habitual en aquellas épocas. Sin embargo, tenemos constancia de la existencia de distintas cofradías religiosas en Fuente Álamo, con un culto a las Ánimas muy extendido. Ricardo Ortega Merino, Cronista Oficial de la Villa, en su libro escrito en 1956 y editado años después, recuerda que hubo una Cofradía de las Ánimas que "desapareció antes de mis tiempos" (Ortega; 1991: 84). Aun no sabiendo cuándo se extinguió esta cofradía, es probable que existiera desde antes de 1621, tal y como parece deducirse del testamento de Lucía Martínez, el documento más antiguo conservado sobre Fuente Álamo, y en el que hacen continuas referencias al ánima de la moribunda y a su salvación: "...mando mi cuerpo sea enterrado en la Iglesia del Señor San Agustín [...] y me acompañe el beneficiado [...] los clérigos [...] y así mismo las cofradías que hay en dicho lugar, de las que soy hermana" (Nieto, 1991). Además, hubo en Fuente Álamo un convento de la Orden Franciscana desde antes de 1.697 (Nieto; 1992), y recordando que los frailes franciscanos fomentaban el culto a las ánimas, no es de descartar que éstos influyeran en la presencia en la parroquia local de los rituales propios de este tipo de Cofradías, incluyendo el concurso de las cuadrillas. Como ejemplo de la extensión desde antiguo del fenómeno animero, podemos mencionar el caso que trata Manuel Luna, cuando cita un inventario realizado en 1776 por el corregidor de Murcia, Antonio Carrillo de Mendoza, a instancia del conde de Aranda, y en el que se indica que existían en la jurisdicción 688 cofradías, con abundantes referencias directas a los ritos festivos de los Animeros (Luna, 1992).
Sin embargo, la Cofradía a la que aparece vinculada la Cuadrilla en los últimos decenios no es la de las Ánimas, que como ya hemos visto desapareció hace mucho tiempo, sino que es la Cofradía o Hermandad del Rosario. Así, aunque el ritual que ha venido desarrollando la Cuadrilla de Fuente Álamo es el propio de los grupos animeros, la desaparición de la Cofradía de las Ánimas tuvo que forzar, en algún momento, a la ubicación de los cuadrilleros y sus rituales dentro de la Hermandad del Rosario, mientras que, por el contrario, no tenemos noticias del ningún ritual propio de los Auroros asociado a esta Cofradía. De la Hermandad del Rosario tenemos abundantes noticias gracias a las obra del ya citado Ricardo Ortega, que fue también un piadoso hermano de esa Cofradía que llegó a ser Mayordomo-Camarero de la misma. Gracias a este autor, sabemos que la Hermandad del Rosario se fundó en 1716, restableciéndose en 1866 tras la dispersión de la población por causa de la prolongada persistencia en la zona de fiebres tercianas (Ortega, inédito). Desde esa fecha, la Hermandad ha tenido protagonismo en la vida fuentealamera con distintos altibajos, habiendo asumido buena parte de los rituales religiosos de la población. Es a esta Hermandad del Rosario a la que se vinculó la Cuadrilla (muchos de los cuadrilleros figuran en las listas conservadas de hermanos de la Cofradía después de la Guerra Civil), y a la que van a parar los fondos recaudados en los distintos rituales realizados. No obstante, es significativo constatar cómo, al menos desde los años de 1940 y tal y como muestran las fotografías conservadas y los testimonios recogidos, la cuadrilla recorría, durante los primeros días de la Pascua y en petición de limosnas, el pueblo y los caseríos de su término (en lo que se conocía también como "la carrera de las Ánimas"), y celebraba los bailes de puja o de Ánimas, todo ello bajo el patronazgo simbólico del Cuadro de las Ánimas (que representaba a la Virgen del Carmen auxiliando a las Ánimas del Purgatorio) y acompañada por los Hermanos del Rosario, con su Hermano Mayor al frente en calidad de hermano colector, es decir, el encargado de recaudar las dádivas ó aguilandos. Además, en otro día de la Navidad, se recorría el pueblo acompañando a la imagen de la Virgen del Rosario en solicitud del aguilando, siendo las misma personas las que solían participar en todos los casos (por el propio Ricardo Ortega, sabemos que las recaudaciones habituales de estos recorridos de la Virgen del Rosario a principios de los años de 1950 ascendían a unas mil pesetas). Todo esto nos indica que no había ninguna contradicción para los interesados en participar de un determinado ritual bajo la advocación de una titularidad distinta de la que tenía en su origen histórico.
Por estos motivos, el antropólogo Manuel Luna calificó en su momento a la Cuadrilla de Fuente Álamo como de "rito cambiado" (Luna, 1980: 15), aunque con posterioridad, el mismo autor la define, simplemente, como "Cuadrilla de Hermandad", si bien haciendo referencia a la peculiaridad descrita (Luna, 1989: 206).
Hay que hacer notar que, históricamente, las cuadrillas no han tenido la consideración de grupos de componentes más o menos fijos que suelen tener en la actualidad. En efecto, era habitual que la cuadrilla que se formaba en Navidad la compusieran aquellos músicos y el guión que buscara el Mayordomo de la Hermandad (el Hermano Mayor) para cada año, dependiendo del criterio de éste y de la disponibilidad de los mismos músicos. Por eso, no era raro ver que la cuadrilla cambiara buena parte de sus componentes en dos Navidades consecutivas.
En la actualidad, la Cuadrilla de Fuente Álamo, como ocurre con la mayoría de las antiguas Cuadrillas de Hermandad, tiene el funcionamiento propio de una asociación civil, estando desvinculada de la tutela religiosa directa, aunque sigue colaborando con la Hermandad del Rosario y con la Iglesia en algunos de los tradicionales ritos.
En atención a la historia e importancia que han tenido para el pueblo de Fuente Álamo la presencia de las cuadrillas y de los boleros (que luego veremos), el Ayuntamiento de la localidad tuvo a bien reconocer sus méritos y dedicarles, hace ya algunos años, sendas calles: la "Calle de las Cuadrillas de Pascua" y la "Calle de los Maestros Boleros". |
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Septiembre 2010 |
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