En el libro publicado por el Cronista Oficial de la Villa, D. Ricardo Ortega
Merino, “El Escudo de Fuente Álamo” (1947), el autor hace referencia a la
necesidad de que el municipio cuente con un escudo propio:
“(…) Si pues los blasones son para los pueblos lo que los apellidos para los
hombres, porque en unos y otros se descifran origen, rango y cualidades, un escudo complicado donde
tuvieran representación las armas de aquellas tres ciudades madres, no sería contrario a las
leyes del Blasón; pero también sin ofender a la Heráldica, podemos prescindir de un abigarramiento
de signos, siempre enojoso, valiéndonos de las –armas parlantes- que el nombre de nuestro
pueblo nos proporciona. “La fuente y el álamo son figuras admitidas en la disciplina de que
tratamos y por cierto muy elocuentes en el lenguaje simbólico de ella”.
Continuando con el mismo libro, describe un sello del ESCUDO MUNICIPAL utilizado durante la
República:
“No hace muchos años, con motivo de tener que encargar un nuevo sello para el
Ayuntamiento, alguien dibujó un álamo y junto a él un grifo de fuente, en seco, cosa que, aunque
hecha con la mejor buena voluntad, es inadmisible en estas lides”.
En el Archivo Municipal de Fuente Álamo, entre la documentación y a modo de carpetilla
utilizado por D. Ricardo Ortega se han encontrado partes de un cartel taurino de la Feria de 1944,
en el cual aparece un escudo dibujado por el diseñador del cartel (Laorden) y del cual, el cronista
y archivero de la Villa, hace el siguiente comentario:
“Para anunciar nuestra Feria en el año 1941, se confeccionaron unos llamativos carteles,
en los que el dibujante puso un
escu
do bastante original: un monte de fondo, muy parecido a la gran pirámide de Guizé, una especie
de remanso alimentándose con una fuente q
ue salía de una cañería en forma de cayado y a la que le daba sombra un álamo. Todo ello
rematado por una corona condal, no sé de qué recov
eco de
la fantasía sacada”.
Afirmando finalmente el autor del libro que
“el escudo de Fuente Álamo será acordado, con campo azur; sobre él una fuente de aguas
vivas y a su izquierda un álamo frondoso”. Para esta labor, D. Ricardo Ortega encarga a
un entonces jovencísimo José Hernández García la elaboración de un escudo pues como cita en su
libro:
“Queriendo yo que fuese también un hijo de Fuente Álamo el que pintara un escudo, lo
encargué de ello”. Pero este proyecto de D. Ricardo Ortega cae en el olvido y deberán
transcurrir varios años para retomar la iniciativa de dotar a la Villa de Fuente Álamo de un escudo
propio.
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