PLAZA DE LA BALSA (BALSAPINTADA)

Después de un largo recorrido, los pastores de antaño, llegaban hasta el conocido lugar del descansadero para dar de beber a sus ganados y descansar de lo penoso del camino. Un espacio tan frecuentado y emblemático que acabó dando origen al topónimo y nombre de esta pedanía fuentealamera.

A lo largo de la historia, nacieron muchas leyendas y curiosidades que relacionaban la denominación de este pueblo con la concurrida balsa de agua. Algunos lugareños buscaban el origen del nombre en las coloridas paredes exteriores de la balsa; otros, al apellido o apodo de algún vecino, incluso, hay quien habla de la figura de una mujer que habitaba en el caserío y que utilizaba excesivamente el carmín para maquillarse (Voy a “la balsa de la Pintada”).

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La balsa milenaria se convirtió en el referente de lugareños y visitantes. Incluso, la Académica de la Real Academia Española, Carmen Conde, elegía los rincones y parajes de Balsapintada para disfrutar de largas temporadas de descanso y escribir sobre este particular embalse.

La Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales de la Región de Murcia ha redactado un informe donde se pone de manifiesto la antigüedad de la balsa y los materiales empleados para su construcción. En él se determina que la cronología podría remontarse a la época romana, medieval o moderna en base a las técnicas constructivas utilizadas: mortero de cal y mampuestos irregulares.

En julio de 2010, la Plaza de la Balsa fue acondicionada como un espacio público donde conservar la historia y tradición pero también como un conjunto arquitectónico más accesible al ciudadano. Es así como el antiguo embalse de antaño, logra integrarse en el nuevo entorno, conservando los restos de muralla recuperados y ofreciendo una imagen de modernidad y belleza a todo el pueblo de Balsapintada.